De este relato subyace un aspecto estético de la fotografía antropológica que, más allá de documentar el entorno socio-cultural de las cosas, contagia los pensamientos, emociones reflexiones y emociones presentes en mi aldea, Las Crucitas. Este es un ensayo denso y apasionado que recupera los zigzagueos de la vida diaria, la realidad de esta pequeña aldea.

 

Las situaciones se presentan desde un punto de vista artístico: de cada objeto o hecho que esta ahí, desapercibido, habitando el silencio, emana un sueño. El comportamiento, las actitudes y la convivencia entre los habitantes son aquí, por si mismas, un objeto de arte.

FOTÓGRAFA

Daniela Lozano

Desde el año 2018 empezamos a concebir este proyecto con la artista de la fotografía Daniela Lozano, sin embargo, desde el año 2016 ella me había mostrado imágenes de esa comunidad que me llamaron la atención por la energía que emanaban de cada espacio o situación que Lozano documentaba.

 

Entonces le propuse concebir un proyecto antropológico que hiciera un viaje por la cotidianidad de esta aldea, ubicada en las montañas que rodean el municipio de Nacaome en el departamento de valle. El proyecto fue denominado “Las Crucitas: Sueños para habitar el silencio”. Hemos buscado documentar y escuchar ese silencio histórico de los olvidados de la tierra.

 

La artista rápidamente comprendió la esencia del proyecto y su cámara fue registrando momentos claves en la identidad de “Las Crucitas”. Su ojo recorrió las labores de los aldeanos, sus costumbres, sus instrumentos de trabajo, objetos domésticos, sus formas de convivir, las diferencias sociales de acuerdo a sus ocupaciones, los tipos de vivienda, la tierra y las manos que la transforman, en fin, cada fotografía nos fue revelado el modo de ser la gente y la aldea.

 

Llama la atención el ángulo de cada imagen, no me refiero al aspecto técnico o formal, mas bien, quiero evidenciar el ángulo sensible con que la artista se acerca a la vida de la comunidad. Hay en estas fotografías una búsqueda consciente de lo más intimo de los seres y su cultura; los tiempos y acercamientos en cada foto marcan el ritmo de la propia comunidad, es como si cada foto el corazón de la aldea palpitara y nos hablara. Ese ángulo me parece mas justo que la propia ejecución técnica y si quisiéramos hablar desde la disposición técnica, basta con ver la fotografía de los bloques de adobe para darnos cuenta que ese ángulo reúne y proyecta el conjunto en un haz de masa y luz absolutamente armonioso.

 

Dejamos estas imágenes como un reconocimiento a los habitantes de “Las Crucitas” y a su vez, es un homenaje a la memoria de aquellos que murieron con un sueño entre montañas, esperando que algún día la comunidad pueda ver como el cielo entra por las ventanas de sus casas; mientras tanto, estas fotografías de Daniela Lozano ya forman parte de su historia, es un tiempo detenido para que la comunidad vea su rostro a través del lente de esta cámara amorosa.

CURADOR

Carlos Lanza

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